Esta vez nos vamos a ir a contaros una experiencia un tanto diferente. La visita a una pequeña localidad del noreste portugués merece la pena en cualquier época del año, pero si puedes hacerla coincidir con los días de Carnaval, lo vas a disfrutar muchísimo más. Y es que nuestra entrada esta vez es para acercaros el Entrudo Chocalheiro de Podence, un lugar al que fuimos sin muchas expectativas y que nos sorprendió más que gratamente, hasta el punto de que es probable que en el futuro, vayamos alguna vez más a seguir descubriendo la experiencia con los Caretos.

Pero bueno, empecemos primero localizando un poco esta localidad de Podence, tan pequeña que ya ni siquiera es considerada freguesía, la menor de las demarcaciones administrativas en Portugal, por sí misma. Situada junto al municipio de Macedo de Cavaleiros, en el distrito de Bragança, junto a la frontera con España, en la provincia de Zamora; se encuentra por tanto accesible si quieres ir desde España, como en nuestro caso, siendo el viaje un par de horas desde Salamanca, por ejemplo.

Si vives en esta parte noroeste de la Península Ibérica, sabrás además que el Carnaval en esta zona se vive intensamente desde hace muchos años, ya que son muchos los festejos tradicionales en esta época, ya sean llamados Entroido, Antruejo, Antroxu o Entrudo, según la zona en que se desarrollen, pero con el denominador común de hacer de estas fechas una festividad diferente y colorida. Y de eso saben mucho en Podence, con su Entrudo Chocalheiro, que obtuvo en 2019 el reconocimiento de la Unesco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Eso fue lo que nos atrajo, viéndolo en alguna imagen a través de redes sociales. Y sin saber mucho más, allí nos dirigimos. Nosotros pudimos ir solamente el sábado, aunque la celebración en sí suele alargarse varios días, con distintos actos en cada uno de ellos. Fue en 2022 nuestra experiencia, y las festividades fueron de sábado a martes, por lo que estuvimos únicamente el primero de los días, pero la verdad que desde que llegamos hasta bien entrada la noche que emprendimos el camino de vuelta, no faltan cosas que hacer en la zona.

Es una festividad bastante conocida en Portugal, y cada vez más visitantes de otros lugares van a conocer la aldea, así que no tuvimos problema para aparcar, ya que se habilitan espacios grandes a la entrada para dejar los coches. A partir de ahí, según entras en Podence, lo primero que encuentras es una gran era, con diversos objetos aludiendo al Entrudo, porque como comprobarás según te adentres en la aldea, todo aquí gira en torno a esta celebración.

También, justo enfrente, encontramos el Casa do Careto, un lugar en el que conocer la historia y peculiaridades de esta celebración, a modo de museo en el que se hace un recorrido a lo largo del tiempo para así valorizar y mantener la tradición, divulgando los rituales de los Caretos de Podence.

Más adelante, entrando ya en las edificaciones de la aldea de Podence, muchas de las paredes en las casas están decoradas con murales alusivos al Entrudo, pero también a diferentes personajes de la cultura popular y política portuguesa. Las calles son un museo al aire libre con pinturas bastante elaboradas y que le dan mucho colorido al ambiente.

Los grandes protagonistas de este Entrudo son los Caretos, que son unas figuras emblemáticas, de origen profano, que tradicionalmente salían a las calles de Podence el domingo y el martes del carnaval. Estos personajes van vestidos con trajes hechos a partir de colchas de lino y lana, recubiertas de flecos coloridos de lana, principalmente rojos, amarillos y verdes. Además, se cubren la cabeza con una capucha, que acaba en una cola de la misma lana multicolor. Por último, se cubre también la cara con una máscara roja de madera o cuero, con nariz puntiaguda. Por encima del traje, colocan un cinturón del que cuelgan los ‘chocalhos’ (cencerros), y así se mueven haciéndolos sonar, dando vida a este Entrudo Chocalheiro.

La fiesta, en una región eminentemente agrícola, celebra el final del ciclo de invierno, y el inminente inicio del ciclo productivo de la primavera. Antiguamente los caretos, salían por las calles con la principal misión de ‘chocalhar’ a las mujeres. Este ritual festivo era protagonizado principalmente por los jóvenes solteros, tanto ellos como ellas, daba así un escenario propicio para iniciar relaciones entre ellos.

Hoy, los caretos ya no son solamente los jóvenes solteros del lugar como antaño, participan ahora incluso los más pequeños, llamados facanitos, o mujeres que también visten los llamativos trajes. Así, las embestidas ‘chocalheiras’ ahora no tienen la misma intención que antaño, y los objetivos ya no son únicamente las jóvenes solteras, sino que cualquiera puede ser el blanco de estos movimientos de los caretos que se siguen paseando por las calles haciendo sonar sus cencerros y moviendo la cola de sus capuchas, permitiendo así además que las calles de esta pequeña aldea asolada por la despoblación revivan durante unos días en las que los emigrantes regresan a su tierra para mantener viva la tradición de sus ancestros.

Y la verdad que reviven intensamente, porque son muchos los visitantes, y el pueblo se vuelca en la celebración, con multitud de tabernas en las que se pueden degustar los manjares de esta región de Tras-os-Montes. Nosotros la verdad que no podemos nunca decir que no a una buena Posta, unos Rojões o a una Alheira; y ese fue nuestro menú en la Taberna Ti Carolino, que fue la que escogimos para esta comida, la verdad que a muy buen precio.

Para primera hora de la tarde, era el turno de los más pequeños, con la celebración de los ‘Facanitos à Solta’, la puesta de largo de los niños juntándose a los Caretos adultos al son de la gaita y tambor para hacer un pasacalles por la aldea, acabando en la era para danzar y saltar alrededor de los diferentes elementos que allí se encuentran.

A media tarde se vivió un momento más tranquilo, así que nosotros aprovechamos para acercarnos a conocer un poco Macedo de Cavaleiros, a sólo 15 minutos en coche, y ver también el Embalse de Azibo, un paisaje natural protegido de Portugal, con diversas zonas de senderismo y también playas fluviales en época estival, volviendo a última hora de la tarde a Podence para vivir los festejos de la noche.

Poco a poco los caretos se iban concentrando frente a la iglesia de la aldea, en la parte alta de Podence, chocalhando a los visitantes allí congregados. Era la antesala de la noche de ‘Queimada con fogo’, que se iniciaba con la bajada de los caretos entre un pasillo de antorchas, dirigiéndose hacia la era, donde se realiza el ritual, con representación teatral incluida antes de la quema de una figura que representa un diablo. Fue el broche a una intensa jornada festiva para nosotros, pero sólo el inicio de las festividades en Podence, ya que quedaban tres días más por delante.

El domingo es el día de los ‘Caretos a solta’, con la ‘Noite chocalheira’; quedando para el lunes el ‘Pregón casamenteiro’ y la ‘Noite da máscara mágica’, antesala del fin de fiesta el martes, con los ‘Caretos a solta’ de nuevo y el ‘Desfile de Matrafonas’, antes de proceder a la procesión de la ‘Queima do Entrudo’, en donde se realiza la quema de la figura del careto gigante que hay en la era, con lo que se cierran las festividades hasta el siguiente Carnaval.

En resumen, vale la pena acercarse a Podence para vivir alguno de estos días, con un Carnaval tradicional diferente en el que la diversión está asegurada, con multitud de actividades cada día y la posibilidad de conocer un poco más una región limítrofe con España, pero bastante desconocida a este lado de la frontera.


Descubre más desde A Bússola

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.