Hace una semana, el puente de diciembre nos permitió disfrutar de cuatro días de descanso, que si seguís nuestra cuenta de Instagram, veríais que aprovechamos bien con un par de excursiones a pasar el día fuera de casa, siempre respetando las normas vigentes en cuanto a desplazamientos. Ahora, siete días después, volvemos a los fines de semana más tranquilos, así que nos toca aprovechar para seguir poniendo al día el blog, porque aún tenemos mucho material acumulado, por lo que hoy os vamos a contar una de esas excursiones de hace unos días, una escapada por la naturaleza, que ya lo echábamos de menos, conociendo un poco más la provincia de Salamanca, para adentrarnos en el Sendero Micológico que une las localidades de Cepeda, Madroñal y Herguijuela de la Sierra.
Nosotros no es que seamos aficionados a la micología, a decir verdad no entendemos nada de nada sobre el tema, pero habíamos leído sobre esta nueva ruta que había puesto en marcha la Diputación provincial, y la verdad que tenía bastante buena pinta, con un recorrido circular de 12’7 kilómetros sin excesiva dificultad por un entorno bastante bonito, así que solo nos quedaba acercarnos hasta allí y comprobar sobre el terreno estas bondades que habíamos leído por internet.

A aproximadamente una hora de Salamanca, al final no pudimos salir demasiado pronto y terminamos llegando algo justos de tiempo, lo que hizo que tuviéramos que sacrificar la parte del camino que se desvía hacia Herguijuela de la Sierra, único tramo que se sale del sendero circular durante 2’4 kilómetros para visitar este pueblo salmantino, que nos queda pendiente para futuras visitas por el Parque Natural de las Batuecas-Sierra de Francia, el entorno donde se ubica este Sendero Micológico.
En nuestro caso, empezamos la ruta desde Cepeda, aparcando junto a la escuela de esta localidad salmantina, a un lado de la propia carretera por donde se llega. A partir de ahí iniciamos nuestro camino a pie cruzando esta localidad, destacando lo primero lo bien señalizado que está el Sendero, con flechas indicando la dirección por todo el pueblo, haciendo muy sencillo encontrar la dirección correcta pese a tener que callejear un poco por esta localidad de Cepeda, típico pueblo de esta zona salmantina, con sus casas con entramados de madera y sus calles empedradas que le dan bastante encanto.





Pasado este primer tramo por las calles, la señalización sigue presente para indicarnos el camino y dirigirnos hacia la carretera, por donde debemos caminar unos metros antes de encontrar a la derecha el inicio de la senda forestal que nos introduce en el que para nosotros fue el tramo más bonito de toda la ruta. Ya metidos entre árboles, el suelo era una alfombra cubierto por completo con las hojas caídas, creando una preciosa estampa otoñal que se potenciaba con el día gris que nos tocó en nuestra visita, con algunos momentos incluso de ligera llovizna, dando un encanto especial a nuestro camino.
Nada más empezar este tramo por el bosque, se cruza el Puente de la Dehesa, que nos sirve para salvar el Arroyo de San Pedro del Coso, y a partir de ahí se pueden ver algunos árboles centenarios, moviéndonos entre robles carballos, una rareza en el Sistema Central, y madroñales, con su belleza y misterio.


Los senderos de la ruta recorren tierras que históricamente eran lugares de paso para los arrieros de la Sierra de Francia hacia la vecina comarca de Las Hurdes, pudiendo disfrutarse ahora de otra manera más lúdica estos caminos que están repletos de rincones con gran belleza.






En este primer tramo, se pueden ver además hasta siete carteles informativos para conocer los diferentes tipos de hongos que existen en la zona, porque no hay que olvidar que se trata de un Sendero Micológico, y para gente como nosotros, que no somos nada entendidos en el tema, resulta bastante interesante pararse y leer un poco para entender este mundo de las setas, pudiendo así identificar algunas de las que se pueden ver durante el trayecto.









Pasada esta parte inicial, se llega a un cruce de caminos, en el que continuando recto se llega hasta Herguijuela de la Sierra, y girando a la derecha se toma el camino para llegar a Madroñal, optando nosotros por esta segunda opción para no terminar la ruta demasiado apurados de tiempo. Esta parte del sendero se hace ya fuera del bosque, cruzando por un camino entre fincas y huertas, siendo la zona menos vistosa de la ruta hasta que se llega a Madroñal.
Esta localidad, parecida a la vecina Cepeda, cuenta también con señalización para evitar cualquier problema a la hora de seguir el sendero, y es la antesala de la parte más dura de la ruta.



Tras salir de la zona urbana, se inicia un camino de subida en zig zag por una senda algo más estrecha que en la anterior zona boscosa. Por aquí nos encontramos con más variedad de árboles, con pinos que dejan sus piñas mezclándose con las hojas en el suelo, y que poco a poco nos van devolviendo a senderos algo más anchos, ya empezando a bajar en terrenos donde los madroñales vuelven a estar muy presentes.






Nos vamos acercando así de nuevo a Cepeda, que empieza a vislumbrarse a lo lejos desde algunos claros entre los árboles, devolviéndonos la ruta finalmente al punto de partida tras algo más de tres horas de camino bastante cómodo, pese a algunos momentos de lluvia y algunas zonas algo embarradas, pero sin especiales dificultades para poder disfrutar de una jornada agradable en plena naturaleza que aconsejamos a todo el mundo, porque la ruta es apta para cualquier persona que tenga un mínimo de capacidad física y equipados con calzado adecuado para aguantar los algo más de 12 kilómetros que recorre por parajes de gran belleza.


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